¿Qué pondrías en tu esquela?

Por alguna razón que desconocemos,  las esquelas las escriben otros. Y escriben lo que ellos quieren y lo que marca un protocolo familiar. Pocas veces se refleja el legado emocional de quien se ha marchado. Fijaros en las fórmulas más comunes:

“Ha muerto cristianamente en Madrid a la edad de 86 años. Su esposa, hermanos, hijos y nietos ruegan una oración por su alma. El funeral será mañana en tal sitio”

“Ha muerto el 13 de abril de 20o9. Su esposa tal, sus hijos tal, tal, tal y tal, hijos políticos tal, tal, tal y tal, sus sobrinos, nietos y toda la familia os transmiten tan sensible pérdida. La ceremonia de despedida tendrá lugar en el tanatorio de tal, mañana a tal hora.”

Hay unos datos que casi nunca aparecen: cuál fue la huella que dejó esa persona en su entorno, ya sea familiar, de amistades o laboral. Cuál era su pasión, qué le mantuvo motivado durante más de 80 años. De qué murió.

¿Por qué? ¿Cómo es que estos datos, los más importantes, están reservados a esquelas de gente famosa? ¿Por qué se les llama finados, fallecidos, traspasados? Resulta que durante 86 años has sido persona y por que el corazón deja de latir pasas a ser finado. Qué triste herencia la de un instante.

Ahora imaginemos por un momento que la esquela la pudiéramos escribir nosotros. Sería fantástico poder reflejar lo que intuimos que ha sido nuestra marca personal, sería fantástico poder obviar a parientes que no hemos visto en los últimos 40 años y que nos importan un soberano pito. Sería fantástico expresar emociones, lo que nos ha ayudado a vivir, a quién hemos amado, el plato que nos gustaba más. Sería fantástico recordar a los amigos, los que nos han importado mil veces más que muchos familiares. Sería fantástico recordar a profesores, compañeros de colegio, de mili, de facultad.

Reconocemos que sería todo un reto, ya que las esquelas de los periódicos funcionan por palabras, y eso ya se sabe que cotiza caro. Sería casi como escribir un “twit” de 140 caracteres, o un anuncio de Adwords. Veamos dos esquelas que reflejarían bien una marca personal. En versión larga y en corta:

“Algún día os tenía que dejar, esto no dura eternamente amigos míos. No me quejo. Más de 80 años en que nunca he faltado a mi partidita de dominó con Pedro, Juan, Carmen, María y Pepa. Más de 80 años tomando el mejor bacalao del mundo en compañía de María, mi amor de siempre. Más de 80 años riéndome de las canalladas de los compañeros del cole y de los profesores. Más de 80 años disfrutando de todos vosotros, sin odiar a nadie. Un montón de años trabajando en mi paradita del mercado, conociendo a todo tipo de personas. No se puede pedir más. Os querré siempre, ahí donde estéis. Si queréis venir a saludarme llamad a Marta o a Silvia, mis hijas queridas a las que envío un millón de besos. Tomás, el rey del bacalao.”

“Dejo de latir, pero os dejo el recuerdo de mis partidas de dominó, mi bacalao y mis hijas divinas. Os seguiré desde arriba #tomasbacalao”.

4 responses to this post.

  1. Posted by vero soteras on 16 noviembre 2010 at 8:16 pm

    Me parece una idea muy interesante. De hecho, últimamente los funerales laicos están recogiendo esta esencia del recuerdo emocional de la persona. Pero las esquelas siguen enquistadas en los tópicos funerarios de siempre.

    Estoy segura de que un plan de negocio bien estructurado detrás de esta idea podría prosperar.
    Les felicito por la web, muy constructiva e instructiva.
    VS

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    • Hola Vero. Es curioso pero ya nos han propuesto desde otras latitudes crear un plan de negocio con esta idea. Quien sabe, quizás nos lancemos un día de estos.
      Gracias por escribir y por tus comentarios.

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  2. Más de una vez se me ocurrió una cosa así, ¿por que no dejar escrito quien soy y que me llevo?, casi principalmente esto último,
    Siempre dicen que no nos llevamos nada que nos vamos desnudos tal como llegamos: Esto no es cierto, llegamos desnudos con un cerebro vacío que empezamos a llenar desde el momento que nacemos y así hasta que nos morimos, Y lo que hay dentro es sólo nuestro,
    Buena idea poder resumirlo,
    saludos

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    • Tu reflexión de que no nos vamos como llegamos es absolutamente real. Un cerebro lleno de recuerdos a los que añadiremos los recuerdos que dejamos en los demás marcan la diferencia. Y la diferencia es precisamente la marca personal.

      Un bebé al nacer apenas tiene marca personal; quizás unos pocos rasgos físicos de herencia genética. Pero eso no es nada. La marca se crea con las vivencias, y sobrevive a la persona.

      Einsten murió, pero mantiene su marca personal intacta, al igual que Marilyn Monroe, Churchill o Berlanga.

      Gracias por escribir, es un placer aprender cosas.

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